Muchas veces, el cuello se convierte en una zona doblemente olvidada, y digo esto porque muchos profesionales comienzan el trabajo facial desde la zona submentoniana sin involucrar al cuello. Por otro lado, cuando preguntamos a nuestros “pacientes-clientes” por el cuidado domiciliario del cuello, también nos llevamos la sorpresa de que son pocas las mujeres que cumplen con esta rutina. Conclusión: hay que prestarle mucha atención a esta zona, porque es sumamente vulnerable, y cuando el “daño” se instala en esta “zona de transición” es sumamente trabajoso rehabilitarlo.